Domenicos Tocatuspelotis, el Griego

Si hay alguien en este universo que entienda de ruinas, esos son los griegos. Y no solo por la cantidad ingente de historia semiderruida con que Grecia adorna sus paisajes, sino tambien por su ancestral e incorregible predilección por la tragedia: Si algo puede terminal mal entonces tiene que terminar mal. La historia que traemos hoy es todo un ejemplo de esta nefasta seña de identidad nacional.


A Domenicos lo nacieron en contra de su consentimiento. El no queria nacer todavía, pues habia leido aquella mañana el horóscopo del Fetal Times donde se afirmaba que a los nacidos de ese día les iba a caer lo mas grande. Pero con la tarde llegaron las primeras contracciones y como es lógico nadie le iba a preguntar a él si le venia bien nacer o no, así que lo nacieron en las ultimas horas de aquel fatídico día. Y conste que el dia era fatidico porque así lo afirmaban los horóscopos, y tambien y sobre todo por tratarse de Grecía, donde es sabido que todos y cada uno de los 365 dias del año son nefastos para nacer, y a los desgraciados que nacen en un 29 de febrero, bueno, a esos los tiran ya directamente por el acantilado al más puro estilo espartano, porque total para la vida que les espera...

En sus primeros meses llevó una vida bastante arrastrada: su hermano mayor no tenía otra cosa que hacer que putearle de mala manera, y Domeniquitos mas que gatear hacia la pista americana, pues cuando no le había atado los zapatos entre sí, le habia dejado casualmente los patines en el trayecto, o se sentaba sobre su lomo gritando como un cowboy.
Pero lo peor en Grecia siempre esta por venir. Siendo el caso que su hermano, esa presencia tan estimulante, empezaba a descubrir su aversion por la escritura en el cole, un bote de tinta china vino casualmente a caer encima de una colada donde la colitis habia reunido todo el vestuario de Domenico. Entiendase, la criatura tenia por entonces una diarrea bestial, pero eso hubiera salvado al menos un par de mudas a no ser por el exceso de celo de la asistenta, Colitis Detotuculos, quien decidió que ya puestos a gastar lejia era mejor echar a lavar toda la ropa del jodido niño. Y como los Tocatuspelotis no andaban sobrados de recursos (no olvidemos que estamos en Grecia), negra salió aquella ropa, negra volvió al armario, y negra se vistió durante meses hasta que finalmente el ayuntamiento tomó cartas en el asunto.

Efectivamente, aquella ropa quedó tan negra que en los dias de frío los vecinos nunca sabían si la madre de Domenicos sacaba a pasear al niño o iba a tirar la basura. De hecho, dado lo despistada que era su mamaita, Domenicos tuvo que desarrollar la habilidad de patalear y gritar durante esos paseos cada vez se acercaban a un contenedor, lo que no por desgracia no le libró de terminar mas de una vez arrojado entre despojos, restos de comida y cascaras de naranjas, con el consiguiente susto para los sufridos basureros quienes consiguieron con sus repetidas protestas que el municipio le notificara a los Tocatuspelotis que o le compraban ropa decente a la criatura o les quitaban la custodia para darlo en adopcion a una conocida familia de Transilvania que se habia mostrado muy interesada por aquel niño que iba tan de negro.

Poco se sabe en realidad de los años que pasó Doménico entre los Drácula. Normalmente se asocia la adopción del niño griego con el declive de la estirpe, pero no está documentado que aquella sucesión de desgracias que sobrevinieron desde la llegada de Doménicos tuvieran otra causa que el trágico sino que los griegos arrastran consigo. Lo cierto es que a los Drácula se les helo la sangre cuando Domenicos se cayó desde una almena y se rompió una pierna, que perdieron el sueño por los insufribles lamentos de Domenicos cuando no quería tomarse la sopa, que se quedaron como muertos cuando comprobaron que lo que recortaba del periodico no era el sodoku sino las esquelas, y que se les partía el corazón como atravesado por una estaca cada vez que Doménicos aullaba inconsolable porque queria volver a sus queridas ruinas, como si en Transilvania no hubiera castillos derrumbados por todas partes. Pero para gustos, colores.

Total, que la adopción tuvo efectos devastadores para aquella pobre familia. Poco a poco los Drácula se fueron habituando a dormir de dia para no tener que oir al niño, a esconderse hasta en las tumbas de la cripta familiar para que le niño no les encontrara, a vestir totalmente de negro para camuflarse en la oscuridad y, cuando comprobaron que el puñetero niño se habia adueñado tanto de la casa que en el frigo solo habia  feta y yogur griego, no tuvieron más remedio que subsistir a base de chuparse la sangre primero unos a otros y despues, cuando de tanto trasiego la linfa ya iba perdiendo sustancia, a cualquier desgraciado que pululara por las inmediaciones. Como veis, es muy fuerte lo que puede llegar a hacer un griego con una familia honrada de sencillos vampiros transilvanos.

La situacion se estaba haciendo ya tan desesperada que el propio conde habia empezado a fundir los marcos de plata que le regalaron por su boda con la condesa para fabricarse una bala con la que quitarse de enmedio cuando por sorpresa el pequeño Doménicos los reunió y les dijo que no aguantaba más allí y que se iba porque le habian cogido el curriculum en una fábrica de alioli, noticia que fué recibida con un indescriptible alborozo por todos los Drácula quienes, tal vez como efecto colateral, desarrollaron desde entonces una insoportable aversión por el ajo.

Como se puede comprobar, este relato de la estancia de Doménicos entre los Drácula viene a aclarar no pocos mitos y habladurías sobre esta familia, aportando información fidedigna donde lo que había hasta ahora no eran mas que películas. Pero volvamos con Doménicos.

Aquella salmonelosis que envenenó a media Renania Westfalia coincide en el tiempo con la inexplicable desaparición de Doménicos de su puesto de trabajo en la fábrica. Y decimos inexplicable porque no se entiende como se fué de improviso, renunciando incluso a cobrar, solo cinco horas antes del cierre definitivo de la fábrica con el consiguiente despido de toda la plantilla. El caso es que desapareció, y durante algunos años se le pierde la pista, aunque existe una inteligente linea de investigación basada en documentos periodísticos que nos permite esbozar su recorrido de forma relativamente coherente por la Europa de la época:

- Se le ubica en Pisa un 6 de febrero, aparece en segundo plano en una foto de portada apoyado en una torre para atarse un zapato.

- Es visto tirando petardos en la falla de San Andres en 1906.

- Más tarde se cree que pasa una temporada en Belfast, trabajando como remachador en unos astilleros. Realmente no hay pruebas de esto, pero que alguien nos explique si no lo del Titanic...

- Breve estancia trabajando de contable en Lehman Brothers.

- Una semana más tarde se sabe que se dejó un grifo abierto en el baño común de una pensión de Venecia.

- Se sabe que dejo el tabaco despues de asistir al aterrizaje del Hindemburg.
Aunque es admisible alguna pequeña inconsistencia temporal en esta secuencia, lógica por otra parte en estos casos, los indicios son bastante claros: Doménicos se va desplazando poco a poco hacia el oeste con un destino unico e inevitable. Efectivamente, todos los caminos llevan a Roma, y por eso Domenicos acabó en Bruselas.

Pero eso, vaya, eso es otra historia....



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja aqui tu comentario, si quieres.